Sus primeros menudillos
Ante todo, quiero dejar claro que las opiniones que me dispongo a versar en éste post són simplemente eso: opiniones. Basadas principalmente en mi experiencia como padre, pero también en mi experiencia profesional en el campo de la alimentación desde hace ya bastantes años. Aviso, así de entrada de que ningún pediatra y/o nutricionista me ha asesorado y quizás se echarían las manos a la cabeza, no lo sé… pero como muchos sabeis, a veces el sentido común de un padre o madre vale más que mil titulaciones en pediatria y/o nutrición.
Una cosa importante a tener en cuenta cuando hablamos de alimentación infantil es que hasta hace 4 dias, los bebes pasaban del pecho al puchero directamente y que no había procesos tan graduales de introducción de alimentos y texturas como hoy en dia. Cierto es que hoy vivimos más años, más sanos y mejor alimentados, pero quizás tengamos que echar de vez en cuando un vistazo al pasado para no volvernos locos con tanta parafernalia en el cuidado de nuestros hijos. Al fin y al cabo son personas y están “diseñados” para comer de todo (salvo excepciones cada vez más abundantes) por tanto no tengamos miedo a darles de todo. Solo habremos de vigilar aquellos alimentos que puedan desarrollar una alergia en el bebe y que muy a tiempo nos indicará el pediatra.
En mi caso, el dia que me dijeron que mi hijo ya podia comer de todo (a los 12 meses), le di para cenar una hamburguesa de ajo y perejil con patatas (hervidas claro…), servida con cuchillo y tenedor de adultos, nada de triturados ni vajilla con dibujitos ni otros gadjets “engañapadresprimerizos”. Pues el chaval no veas como llegó a disfrutar, después de toda una vida de comer liquidos y semi-líquidos por fin comida de verdad!!
Eso si, la mejor hamburguesa del mercado.
Pongamos que hablamos de menudillos… Os habeis parado alguna vez a curiosear en un puesto de menudillos? Son una auténtica maravilla!! Higado, lengua, sesos, corazón, callos, testículos… en fin, los también llamados despojos tienen virtudes nutritivas increíbles para nuestros pequeños. Alta concentración de vitaminas, hierro, cálcio y otros minerales y una cantidad considerable de proteínas. ¿Por qué la mayoría no solemos reparar en ellos entonces?
No nos gustan! Es normal que algunas cosas no nos gusten y otras si. Pero eso lo podemos evitar ahora con nuestros hijos. Empecemos a darles de todo ahora que “no se enteran” para ir formando su paladar en la variedad. Afortunadamente a tan corta edad no tienen prejuicios culturales y no les asusta la forma de un seso, o el concepto de comer una lengua, en cambio si perciben su sabor, y su alimento!
No les va a gustar… Si no lo probamos no lo sabremos. Mi hijo se pirra con la teta de vaca a la plancha, supongo que por su sabor dulzón a leche, en cambio le cuesta el higado vuelta y vuelta.
No lo conocemos. Pues preguntamos. Ésa és una de las bondades de comprar en el mercado frente a las grandes superficies. En el mercado podemos preguntar que és lo que és cada cosa, como se cocina e incluso si suele o no gustar a los peques.
Nos da reparo. Hay quien se apena al ver lenguas enteras o cabezas de cordero o ternera en un mostrador. Es un condicionante cultural muy normal en nuestras latitudes: Nos gusta la carne pero no nos gusta que mueran animales. Pero el mejor favor que podemos hacer a ese animal que ha sido sacrificado es sacarle el máximo provecho. Y con eso animo a explorar éste mundo de los menudillos a los vegetarianos que tomen la decisión de dar a sus hijos la posibilidad de elegir su opción alimentaria en la edad adulta.
Curiosamente los menudillos habían sido en la antigüedad las partes más apreciadas de los animales, no solo por su valor nutritivo incuestionable sinó por su exclusividad. Una vaca tiene muchos kilos de carne, pero solo una lengua y un solo corazón. Por eso en una sociedad tan refinada gastronómicamente como la antigua Roma, encontramos un sinfín de recetas con éstos exclusivos productos , por ejemplo en el libro del rico y opulento patricio Gayo Apicio, primer recetario conocido como tal en la cultura occidental.
Pero en el último siglo los menudillos han significado una fuente de alimento cárnico para personas de bajo nivel adquisitivo y las clases más populares en general. Por eso con la flamante sociedad del bienestar, ya nadie quiere comer esos “despojos” y todos queremos filete, a poder ser, en bandejita de poliuretano expandido, termosellada y con una etiqueta en regla. Así, hemos estado a punto de perder la rica tradicion menudillera que teniamos en España. Digo a punto, porque gracias a las masivas olas de migración de personas latinoamericanas en los últimos 10 años, éstas “paradas” de menudillos han podido mantenerse a flote. Porque de todos es sabido que la inmigración nos enriquece culturalmente y en el tema de la comida seguramente nos podrían dar algunas lecciones como la de los menudillos. De cómo dar a los niños y no tan niños de comer carne. De forma fácil, sabrosa y económica. Porque esto es lo más importante y por eso me lo guardaba para el final: Los menudillos están tirados de precio!!
Ala entoces!! A experimentar se ha dicho!! Probemos primero con un trocito para los peques y si no les gusta,pues nos lo comemos nosotros!! Ellos se lo pierden…